sábado 13 de marzo de 2010


El Mundo

Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.
A la vuelta contó. Dijo que había contemplado desde arriba, la vida humana.Y dijo que somos un mar de fueguitos.
El mundo es eso-reveló- un montón de gente, un mar de fueguitos.Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.
No hay dos fuegos iguales.
Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores.
Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de
fuego loco que llena el aire de chispas.
Algunos fuegos,fuegos bobos,no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tanta pasión que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca se enciende.

(El libro de los abrazos - Eduardo Galeano)

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